En 12 semanas, lo que hoy te frena deja de decidir por vos. Y ocupás tu lugar, por fin, sin pedir permiso.
Quiero sumarme →Entender que lo que te frena no es debilidad, sino lealtad, ya es un montón. La mayoría de la gente pasa la vida entera sin llegar a verlo. Vos ya lo viste.
Y esa claridad es real. Es tuya. No se va.
Pero entender y mover son dos cosas distintas. Las dos importan. Las dos transforman. Pero no son lo mismo.
El Encuentro te mostró el nudo. La pregunta que sigue es: ¿qué vas a hacer con eso que ya viste?
Te esforzás el doble y te va la mitad. Ves cómo a otros les va bien y te preguntás qué tenés vos de menos. Hacés todo “bien” y volvés a caer en el mismo lugar — y en algún momento empezás a pensar que el problema sos vos.
No lo sos. Lo que te frena tiene un origen, y ese origen tiene un sentido: en algún momento, la culpa, el miedo o la vergüenza te sostuvieron. Te protegieron de algo. El problema es que siguen decidiendo por vos mucho después de que dejaron de hacer falta.
Si ya hiciste terapia, cursos o procesos, seguramente ya lo entendiste — y aun así seguís volviendo al mismo lugar. Es porque el entendimiento ya lo tenés. Lo que falta es el movimiento, y eso no pasa por la cabeza: pasa por el cuerpo.
Por eso armé El Origen de tu Poder: un proceso grupal de 12 semanas, en vivo, donde cada semana trabajamos un estado emocional —culpa, miedo, vergüenza, enojo— desde el cuerpo, no desde la teoría. Cambia la forma en que mirás tu historia, y desde ahí empezás a crear: pedís lo que querés, cobrás lo que valés, elegís distinto y ponés límites sin pedir perdón.
Cada encuentro recorre siempre la misma estructura. No es azar — es lo que hace que algo se mueva de verdad, y no se quede en otra idea más para entender.
Cada semana entramos por un estado emocional distinto: vergüenza, culpa, miedo, deseo, ira, orgullo, coraje, aceptación, amor. Ese estado es la puerta de entrada de esa semana.
Ahí nos preguntamos: ¿a qué o a quién le soy leal con esto? Porque lo que te frena no apareció porque sí — tiene un origen, y ese origen casi siempre es un acto de lealtad, no un defecto.
Acá se deja de pensar y se empieza a sentir. La Hipnorrespiración Consciente Continua y el trabajo corporal hacen lo que la cabeza sola no puede: mover lo que quedó guardado.
Cada encuentro cierra con la misma pregunta, aplicada a tu área foco: ¿qué elijo hoy, desde mi lugar adulto?
Cada semana recorrés este ciclo con un estado distinto. En 12 semanas, recorrés los 12 — y cada vez que completás el ciclo, te conocés un poco más, soltás un poco más, y elegís un poco más desde vos.
12 encuentros grupales, de unas 2 horas cada uno, por Zoom, con grabación. Cada semana, el ciclo completo: puerta, raíz, cuerpo, salida.
Un audio de Hipnorrespiración Consciente Continua o hipnomeditación de 15 a 20 minutos por semana. Es la única práctica obligatoria — 12 en total, cada una pensada para el estado que estás trabajando esa semana.
Cada semana anotás dónde te reconociste y qué elegiste, aplicado a tu área foco. Al final del proceso, tenés registrado tu propio recorrido completo — algo a lo que vas a poder volver cuando lo necesites.
4 PDFs (uno por bloque del programa) y 6 videos con ejercicio sistémico, uno cada dos semanas, para sostener lo que se trabaja en vivo.
En el primer encuentro elegís el área donde más se te nota el patrón —dinero, pareja, vínculos o cuerpo— y la seguís los 12 encuentros. Cada estado del mapa se trabaja aplicado a esa área, a tu situación real.
Dejás de decir que sí a menos de lo que valés. Pedís lo que corresponde sin que se te cierre la garganta.
Elegís un vínculo en vez de sostener uno por costumbre. Estás presente en vez de desaparecer cuando se pone real.
Decís que no en la mesa familiar sin la culpa de siempre. Ocupás tu lugar sin pedir perdón por hacerlo.
Notás el cansancio antes de que se vuelva enfermedad. Dejás de exigirle al cuerpo lo que en realidad le corresponde a otra parte tuya.
Es el tiempo que lleva mover algo de verdad, no solo entenderlo. Y es solo un encuentro semanal más 15-20 minutos de práctica — no es una carga, es un ritmo sostenible.
Entonces ya hiciste la parte más difícil: verlos. Acá no se trata de entender más. Se trata de que, la próxima vez que el patrón aparezca, tengas algo distinto para hacer con él — en el cuerpo, en el momento.
No tenés que compartir lo que no quieras. Podés participar a tu ritmo. Lo que se trabaja en grupo, se trabaja con cuidado.
Por eso existe la charla previa por WhatsApp conmigo — sin compromiso. Ahí vemos juntas si este es tu momento.
Me escribís por WhatsApp.
Charlamos sin compromiso — te cuento los detalles, la fecha de inicio y el cupo disponible, y vemos juntas si este es tu momento.
Vos decidís, con toda la información.
Imaginate dentro de 12 semanas: la misma situación de siempre aparece — la misma discusión, el mismo pedido de aumento, la misma mesa familiar — y por primera vez, no reaccionás igual. Elegís distinto. Y te das cuenta de que ese poder siempre estuvo en vos.
Quiero sumarme →